Lugares de Investigación

¿Dónde trabajan los científicos de los Institutos Max Planck?

La revista Max Planck Forschung de la Max Planck Society publica regularmente imágenes de lugares donde los científicos de Max Planck llevan a cabo investigaciones. Compartimos con ustedes una selección de los lugares elegidos, algunos de los cuales se encuentran en América Latina

En el laberinto del peta flop
Es un súper cerebro y tiene un nombre que es incluso un poco llamativo SuperMuc. Muc es la abreviatura de Múnich, que no es del todo correcto. La computadora de más de 100 toneladas se encuentra en realidad a las puertas de la capital del estado bávaro en una sala de 500 m2 en el Leibniz Rechenzentrum el centro de computación que lleva el nombre del matemático alemán en el campo de la academia bávara de ciencias en Garching. SuperMuc funciona la tres petaflops, es decir tres millones de biillones de operaciones en coma flotante por segundo. Si los humanos quisiéramos igualarla, 3000 millones de adultos en el planeta tendrían que llevar a cabo simultáneamente un millón de cálculos en un abrir y cerrar de ojos. Es obvio que la instalación está en la Liga de campeones para computadoras y es la número 4 en la clasificación mundial. Por lo tanto tiene sentido que SuperMac sea muy codiciada por científicos como la investigadora Stefanie Walch del Instituto Max planck de Astrofísica. Ella está interesada en la sala de maternidad cósmica nubes moleculares en las que nacen nuevas estrellas. Dentro de ellos también hay una gran cantidad de pesos pesados que calientan las nubes, separan el gas y por lo tanto reducen la tasa de natalidad. Stefanie Walch ha escrito algoritmos para lo que es la simulación más grande del ciclo de vida de una nube molecular hasta la fecha. La computadora funcionará altas temperaturas durante los cálculos de estos eventos de naturaleza violenta. Para que no se sobrecaliente el agua de 40° fluye a través de sus intestinos. Esa sería una temperatura febril para los humanos pero SuperMuc puede tolerar 70 u 80 grados sin problema.
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En el laberinto del peta flop

Es un súper cerebro y tiene un nombre que es incluso un poco llamativo SuperMuc. Muc es la abreviatura de Múnich, que no es del todo correcto. La computadora de más de 100 toneladas se encuentra en realidad a las puertas de la capital del estado bávaro en una sala de 500 m2 en el Leibniz Rechenzentrum el centro de computación que lleva el nombre del matemático alemán en el campo de la academia bávara de ciencias en Garching. SuperMuc funciona la tres petaflops, es decir tres millones de biillones de operaciones en coma flotante por segundo. Si los humanos quisiéramos igualarla, 3000 millones de adultos en el planeta tendrían que llevar a cabo simultáneamente un millón de cálculos en un abrir y cerrar de ojos. Es obvio que la instalación está en la Liga de campeones para computadoras y es la número 4 en la clasificación mundial. Por lo tanto tiene sentido que SuperMac sea muy codiciada por científicos como la investigadora Stefanie Walch del Instituto Max planck de Astrofísica. Ella está interesada en la sala de maternidad cósmica nubes moleculares en las que nacen nuevas estrellas. Dentro de ellos también hay una gran cantidad de pesos pesados que calientan las nubes, separan el gas y por lo tanto reducen la tasa de natalidad. Stefanie Walch ha escrito algoritmos para lo que es la simulación más grande del ciclo de vida de una nube molecular hasta la fecha. La computadora funcionará altas temperaturas durante los cálculos de estos eventos de naturaleza violenta. Para que no se sobrecaliente el agua de 40° fluye a través de sus intestinos. Esa sería una temperatura febril para los humanos pero SuperMuc puede tolerar 70 u 80 grados sin problema.

 

[menos]
Una reproducción del espacio en la TierraLa mayor parte de la vasta extensión del espacio es extremadamente fría y vacía. Sin embargo, las reacciones químicas también tienen lugar así. Esto resulta en la formación de iones - partículas cargadas eléctricamente- moléculas pequeñas y grandes y polvo interestelar. Las nubes de polvo, a su vez, dan lugar a estrellas y planetas. La química del espacio interestelar es, por lo tanto, uno de los campos de investigación más activos en astronomía.
Con el anillo de almacenamiento criogénico (CSR por sus siglas en inglés), los científicos del Instituto Max Planck de Física Nuclear están llevando espacio a su laboratorio. Sin embargo, el nivel de complejidad técnica que requiere es casi tan extremo como las condiciones en el espacio. La temperatura en el sistema del vacío interno del CSR es de solo unos pocos grados por encima del cero absoluto - o menos de 273 grados centígrados, la presión de menos de 10 -14 milibar, es 100 billones de veces más bajo que la presión de aire normal. Por lo tanto es posible mantener incluso y iones moleculas altamente reactivos y cargados multiplicados en el circuito de 35 m del anillo de almacenamiento durante varios minutos, o a veces incluso horas. A medida que giran a gran velocidad, cubriendo distancias que corresponden a muchas veces la distancia entre la tierra y la luna, los iones se enfrían a temperaturas que se asemejan a las de las nubes interestelares.
Los ases de iones son dirigidos y enfocados por campos eléctricos. Los científicos pueden usar estos campos para provocar una reacción entre los iones almacenados y los electrones o átomos neutros o para investigarlos con rayos láser. De esta manera, las colisiones de baja energía que son típicas de las condiciones en el espacio interestelar, se pueden examinar en condiciones controladas en el laboratorio.
Similar a una persona que usa varias capas de ropa para protegerse contra el frío, la región criogénica del anillo de almacenamiento tiene una serie de capas de protección para asilarlo contra el calor ambiental. Enfriar el aparato lleva más de 3 semanas, al igual que calentarlo nuevamente después de varios meses en modo de medición. La foto muestra el anillo de almacenamiento cuando todavía estaba abierto 4 meses antes de que se enfriara por primera vez. Aumentar imagen

Una reproducción del espacio en la Tierra

La mayor parte de la vasta extensión del espacio es extremadamente fría y vacía. Sin embargo, las reacciones químicas también tienen lugar así. Esto resulta en la formación de iones - partículas cargadas eléctricamente- moléculas pequeñas y grandes y polvo interestelar. Las nubes de polvo, a su vez, dan lugar a estrellas y planetas. La química del espacio interestelar es, por lo tanto, uno de los campos de investigación más activos en astronomía.

Con el anillo de almacenamiento criogénico (CSR por sus siglas en inglés), los científicos del Instituto Max Planck de Física Nuclear están llevando espacio a su laboratorio. Sin embargo, el nivel de complejidad técnica que requiere es casi tan extremo como las condiciones en el espacio. La temperatura en el sistema del vacío interno del CSR es de solo unos pocos grados por encima del cero absoluto - o menos de 273 grados centígrados, la presión de menos de 10 -14 milibar, es 100 billones de veces más bajo que la presión de aire normal. Por lo tanto es posible mantener incluso y iones moleculas altamente reactivos y cargados multiplicados en el circuito de 35 m del anillo de almacenamiento durante varios minutos, o a veces incluso horas. A medida que giran a gran velocidad, cubriendo distancias que corresponden a muchas veces la distancia entre la tierra y la luna, los iones se enfrían a temperaturas que se asemejan a las de las nubes interestelares.

Los ases de iones son dirigidos y enfocados por campos eléctricos. Los científicos pueden usar estos campos para provocar una reacción entre los iones almacenados y los electrones o átomos neutros o para investigarlos con rayos láser. De esta manera, las colisiones de baja energía que son típicas de las condiciones en el espacio interestelar, se pueden examinar en condiciones controladas en el laboratorio.

Similar a una persona que usa varias capas de ropa para protegerse contra el frío, la región criogénica del anillo de almacenamiento tiene una serie de capas de protección para asilarlo contra el calor ambiental. Enfriar el aparato lleva más de 3 semanas, al igual que calentarlo nuevamente después de varios meses en modo de medición. La foto muestra el anillo de almacenamiento cuando todavía estaba abierto 4 meses antes de que se enfriara por primera vez.

[menos]
Laboratorio al aire libre en la selva amazónica.
El entorno en que los investigadores del instituto Max planck de química estudia en qué sustancias se intercambian las plantas con su entorno es artificial pero lo más natural posible. Nina  Knothe trabaja en el instituto conceda en maguncia está preparando un experimento de este tipo en el su instituto de la sociedad Max planck en manaos justo en medio de la selva amazónica brasileña. Aquí ella está revisando las condiciones de iluminación en una cubeta cubierta con una película hermética. Sin iluminación artificial las plantas que luego se colocarán en el recipiente no recibirán suficiente luz. Los tubos suministran aire ambiente a la planta y descargan los productos metabólicos gaseosos del sujeto de prueba. La segunda cubeta sirve a los investigadores como referencia. Este experimento ayudó a los científicos aprender más sobre el ciclo natural de los materiales ya que pocos otros lugares en el mundo pueden igualar el bajo nivel de contaminación del aire en la selva amazónica. cuánto más sepan sobre el ciclo material natural entre la geosfera la biosfera y la atmósfera mejor podrán comprender como los humanos se interfieren en esta interacción. Aumentar imagen
Laboratorio al aire libre en la selva amazónica.
El entorno en que los investigadores del instituto Max planck de química estudia en qué sustancias se intercambian las plantas con su entorno es artificial pero lo más natural posible. Nina  Knothe trabaja en el instituto conceda en maguncia está preparando un experimento de este tipo en el su instituto de la sociedad Max planck en manaos justo en medio de la selva amazónica brasileña. Aquí ella está revisando las condiciones de iluminación en una cubeta cubierta con una película hermética. Sin iluminación artificial las plantas que luego se colocarán en el recipiente no recibirán suficiente luz. Los tubos suministran aire ambiente a la planta y descargan los productos metabólicos gaseosos del sujeto de prueba. La segunda cubeta sirve a los investigadores como referencia. Este experimento ayudó a los científicos aprender más sobre el ciclo natural de los materiales ya que pocos otros lugares en el mundo pueden igualar el bajo nivel de contaminación del aire en la selva amazónica. cuánto más sepan sobre el ciclo material natural entre la geosfera la biosfera y la atmósfera mejor podrán comprender como los humanos se interfieren en esta interacción.
[menos]
Acceso al corazón del mundo
Alrededor de 3000 físicos de 38 países han asumido un reto digno de un titán. En el gran colisionador de hadrones en el CERN forman el equipo que trabaja en el experimento ATLAS para investigar los bloques de construcción fundamentales de la materia y cómo reaccionan entre sí. El objetivo más conocido de su búsqueda es el bosón de Higgs. Esta partícula elemental debe existir si el mecanismo de Higgs es correcto. El mecanismo forma parte del modelo estándar de partículas elementales y explica cómo la materia obtiene su masa. Para rastrear la partícula de Higgs y así demostrar que el mecanismo de Higgs existe se necesita un gigantesco aparato experimental: el anillo acelerador del LHC que genera la energía necesaria para las partículas masivas y tiene una circunferencia de 27 km. ATLAS, uno de los cuatro experimentos en el LHC mide unos impresionantes 45 m de largo y 25 m de alto y pesa 7000 toneladas, tanto como la torre Eiffel. Los esfuerzos del equipo han valido la pena, sobre todo porque la colaboración ATLAS ahora ha encontrado indicios iniciales de que el bosón de Higgs existe. La foto muestra la tapa del detector interno de ATLAS mientras aún estaba en construcción. Ahora ya no es posible acceder al detector. Además, los tubos con los haces de partículas en colisión ahora corren por el centro de la instalación circular. Aumentar imagen

Acceso al corazón del mundo

Alrededor de 3000 físicos de 38 países han asumido un reto digno de un titán. En el gran colisionador de hadrones en el CERN forman el equipo que trabaja en el experimento ATLAS para investigar los bloques de construcción fundamentales de la materia y cómo reaccionan entre sí. El objetivo más conocido de su búsqueda es el bosón de Higgs. Esta partícula elemental debe existir si el mecanismo de Higgs es correcto. El mecanismo forma parte del modelo estándar de partículas elementales y explica cómo la materia obtiene su masa. Para rastrear la partícula de Higgs y así demostrar que el mecanismo de Higgs existe se necesita un gigantesco aparato experimental: el anillo acelerador del LHC que genera la energía necesaria para las partículas masivas y tiene una circunferencia de 27 km. ATLAS, uno de los cuatro experimentos en el LHC mide unos impresionantes 45 m de largo y 25 m de alto y pesa 7000 toneladas, tanto como la torre Eiffel. Los esfuerzos del equipo han valido la pena, sobre todo porque la colaboración ATLAS ahora ha encontrado indicios iniciales de que el bosón de Higgs existe. La foto muestra la tapa del detector interno de ATLAS mientras aún estaba en construcción. Ahora ya no es posible acceder al detector. Además, los tubos con los haces de partículas en colisión ahora corren por el centro de la instalación circular.

[menos]
Vida cotidiana en la selva
África occidental, República de Cote d'Ivoire, no muy lejos de la frontera con Liberia: el campamento de los investigadores Max Planck se encuentra en medio de la selva tropical del parque nacional taï, a 12 horas en coche de la ciudad portuaria de Abiyán y a 3 horas a lo largo de un camino de tierra desde el pueblo más cercano. Desde hace varios años un equipo de científicos encabezado por Christophe Boesche ha estado observando tres grupos de chimpancés vecinos con un total de alrededor de 100 animales. Estos animales están tan acostumbrados a la presencia de humanos que prácticamente no les prestan atención. Como si los investigadores fueran simplemente una parte del entorno. Lograr esto lleva muchos años de que los científicos se acerquen cuidadosa y gradualmente a los primates. La investigación real puede comenzar sólo cuando, incluso en presencia de personas, cada chimpancé se comporta como lo haría normalmente cuando está solo. Los científicos siguen a los grupos de chimpancés adónde quiera que deambulen y los observa en su vida cotidiana, asegurándose sin embargo de comportarse de una manera completamente neutral en presencia de los animales: no los alimenta,n no comen en su presenci,a no juegan con los chimpancés jóvenes, incluso cuando estos últimos son curiosos y buscan la compañía de los humanos. Los investigadores nunca entran en contacto físico con los animales. Este último punto es crucial para la salud de los primates: incluso un resfriado aparentemente inofensivo puede acabar con todo una familia de chimpancés. En consecuencia, hay reglas estrictas de comportamiento y medidas de higiene. Cada persona que ingresa al campamento debe ser vacunada contra numerosas enfermedades. Además, inicialmente debe pasar 5 días en cuarentena en la salida del campamento. Cualquier persona que muestra incluso los más mínimos síntomas de una infección tiene prohibido ingresar al bosque en las cercanías de los simios. En el sitio cada observador debe mantener una distancia de al menos 7 m de los animales y siempre usar una máscara protectora que puede llegar a ser bastante incómoda con un 95% de humedad y temperaturas que a menudo superan los 30 grados centígrados.   Aumentar imagen

Vida cotidiana en la selva

África occidental, República de Cote d'Ivoire, no muy lejos de la frontera con Liberia: el campamento de los investigadores Max Planck se encuentra en medio de la selva tropical del parque nacional taï, a 12 horas en coche de la ciudad portuaria de Abiyán y a 3 horas a lo largo de un camino de tierra desde el pueblo más cercano. Desde hace varios años un equipo de científicos encabezado por Christophe Boesche ha estado observando tres grupos de chimpancés vecinos con un total de alrededor de 100 animales. Estos animales están tan acostumbrados a la presencia de humanos que prácticamente no les prestan atención. Como si los investigadores fueran simplemente una parte del entorno. Lograr esto lleva muchos años de que los científicos se acerquen cuidadosa y gradualmente a los primates. La investigación real puede comenzar sólo cuando, incluso en presencia de personas, cada chimpancé se comporta como lo haría normalmente cuando está solo. Los científicos siguen a los grupos de chimpancés adónde quiera que deambulen y los observa en su vida cotidiana, asegurándose sin embargo de comportarse de una manera completamente neutral en presencia de los animales: no los alimenta,n no comen en su presenci,a no juegan con los chimpancés jóvenes, incluso cuando estos últimos son curiosos y buscan la compañía de los humanos. Los investigadores nunca entran en contacto físico con los animales. Este último punto es crucial para la salud de los primates: incluso un resfriado aparentemente inofensivo puede acabar con todo una familia de chimpancés. En consecuencia, hay reglas estrictas de comportamiento y medidas de higiene. Cada persona que ingresa al campamento debe ser vacunada contra numerosas enfermedades. Además, inicialmente debe pasar 5 días en cuarentena en la salida del campamento. Cualquier persona que muestra incluso los más mínimos síntomas de una infección tiene prohibido ingresar al bosque en las cercanías de los simios. En el sitio cada observador debe mantener una distancia de al menos 7 m de los animales y siempre usar una máscara protectora que puede llegar a ser bastante incómoda con un 95% de humedad y temperaturas que a menudo superan los 30 grados centígrados.  

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Operación oscuridad
Cuando en una noche clara contemplamos estrellas parpadeantes, planetas brillantes o la banda nublada de la vía láctea en realidad estamos viendo solo la mitad de la historia o, para ser más precisos, una pequeña fracción de ella. Con los telescopios disponibles para nosotros, utilizando todos los rangos posibles del espectro electromagnético, podemos observar solo un mero 1% del universo. El resto permanece oculto repartido entre energía oscura y materia oscura. Esta última constituye más del 20% del cosmos. Y es esta misteriosa sustancia la que es el foco de los científicos involucrados en el experimento CRESST. Detrás de este nombre que suena simple, hay un experimento complejo: la búsqueda criogénica de eventos raros con termómetros superconductores. El sitio de la inusual campaña es un laboratorio subterráneo profundo bajo la cordillera del Gran Sasso en la región italiana de los Abruzos totalmente blindado por 1400 metros de roca. Los investigadores del Instituto Max Planck de Física, entre otros, han instalado un dispositivo especial cuyo trabajo es detectar partículas de materia oscura. Según la teoría, estas partículas que apenas reaccionan con su entorno. pueden penetrar fácilmente las diversas capas de plomo cobre y polietileno que protegen a CRESST de la radiación de fondo. El detector puede comprender hasta 33 módulos individuales, cada uno de los cuales contiene un cristal de 300 grs. hecho de tungstato de calcio. La foto muestra a los investigadores que están en el proceso de equipar el dispositivo de medición con estos cristales. Cuando una partícula entra genera calor. Además, se produce una luz que luego se mantiene en el recinto y es capturada por una oblea de silicio que también se calienta en el proceso. Para permitir que el termómetro detecte estos aumentos de temperatura inconcebiblemente mínimos, CRESST trabaja cerca del cero absoluto a menos 273.15 grados centígrados. CRESST ha estado funcionando desde el verano de 2016 con 13 módulos y una mayor sensibilidad. Sin embargo, la materia oscura está haciendo honor a su nombre. Hasta la fecha, 9 hallazgos convincentes prueban inequívocamente su existencia-  Aumentar imagen

Operación oscuridad

Cuando en una noche clara contemplamos estrellas parpadeantes, planetas brillantes o la banda nublada de la vía láctea en realidad estamos viendo solo la mitad de la historia o, para ser más precisos, una pequeña fracción de ella. Con los telescopios disponibles para nosotros, utilizando todos los rangos posibles del espectro electromagnético, podemos observar solo un mero 1% del universo. El resto permanece oculto repartido entre energía oscura y materia oscura. Esta última constituye más del 20% del cosmos. Y es esta misteriosa sustancia la que es el foco de los científicos involucrados en el experimento CRESST. Detrás de este nombre que suena simple, hay un experimento complejo: la búsqueda criogénica de eventos raros con termómetros superconductores. El sitio de la inusual campaña es un laboratorio subterráneo profundo bajo la cordillera del Gran Sasso en la región italiana de los Abruzos totalmente blindado por 1400 metros de roca. Los investigadores del Instituto Max Planck de Física, entre otros, han instalado un dispositivo especial cuyo trabajo es detectar partículas de materia oscura. Según la teoría, estas partículas que apenas reaccionan con su entorno. pueden penetrar fácilmente las diversas capas de plomo cobre y polietileno que protegen a CRESST de la radiación de fondo. El detector puede comprender hasta 33 módulos individuales, cada uno de los cuales contiene un cristal de 300 grs. hecho de tungstato de calcio. La foto muestra a los investigadores que están en el proceso de equipar el dispositivo de medición con estos cristales. Cuando una partícula entra genera calor. Además, se produce una luz que luego se mantiene en el recinto y es capturada por una oblea de silicio que también se calienta en el proceso. Para permitir que el termómetro detecte estos aumentos de temperatura inconcebiblemente mínimos, CRESST trabaja cerca del cero absoluto a menos 273.15 grados centígrados. CRESST ha estado funcionando desde el verano de 2016 con 13 módulos y una mayor sensibilidad. Sin embargo, la materia oscura está haciendo honor a su nombre. Hasta la fecha, 9 hallazgos convincentes prueban inequívocamente su existencia- 

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Sobre hielo fino
Capas blancas arriba y abajo. No hace falta decir que estas son parte de nuestra imagen del planeta azul pero, ¿ por cuánto tiempo más? En el caso del Polo Norte, al menos, cuya cubierta consiste enteramente en hielo marino esta es una cuestión esencial. Después de todo, en ninguna parte del mundo el cambio climático es tan visible como en el Ártico. Nunca antes hubo registros fiables de que la expansión del hielo marino del Ártico al final del verano fuera tan bajo como lo fue en 2012. Este hielo no solo es un indicador del cambio climático sino también un factor importante en el sistema. Cuanto más pequeñas se vuelven las capas de hielo en el verano Ártico, menos luz solar se refleja y más es absorbida por el océano libre de hielo.  En invierno, el hielo aísla el agua relativamente caliente del aire mucho más frío. Sin este tope, el océano liberaría volúmenes gigantescos de calor a la atmósfera. Por lo tanto, la capa de hielo es extremadamente importante para las temperaturas en el Polo Norte. Dirk Notz, del Instituto Max Planck de meteorología en Hamburgo busca explicar el papel del hielo marino, su compleja estructura interna y por lo tanto también las condiciones necesarias para su formación y estabilidad. Con este fin, él y su equipo miden, entre otras cosas, el grosor del hielo en los témpanos y su composición de bolsas de hielo de agua dulce, salmuera y gas. Todos los datos se incluyen en simulaciones numéricas complejas. El descubrimiento más importante hasta la fecha: Contrariamente a lo que se temía originalmente, no parece haber ningún punto de inflexión en el sistema climático, después de lo cual sería imposible evitar la pérdida completa de la capa de hielo del Ártico. Según los cálculos del modelo, el estado del hielo marino está estrechamente relacionado con las condiciones climáticas prevalecientes en todo momento. Esto también significa que si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando el ritmo actual, a finales de siglo el Ártico estará completamente libre de hielo a más tardar en Septiembre.
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Sobre hielo fino

Capas blancas arriba y abajo. No hace falta decir que estas son parte de nuestra imagen del planeta azul pero, ¿ por cuánto tiempo más? En el caso del Polo Norte, al menos, cuya cubierta consiste enteramente en hielo marino esta es una cuestión esencial. Después de todo, en ninguna parte del mundo el cambio climático es tan visible como en el Ártico. Nunca antes hubo registros fiables de que la expansión del hielo marino del Ártico al final del verano fuera tan bajo como lo fue en 2012. Este hielo no solo es un indicador del cambio climático sino también un factor importante en el sistema. Cuanto más pequeñas se vuelven las capas de hielo en el verano Ártico, menos luz solar se refleja y más es absorbida por el océano libre de hielo.  En invierno, el hielo aísla el agua relativamente caliente del aire mucho más frío. Sin este tope, el océano liberaría volúmenes gigantescos de calor a la atmósfera. Por lo tanto, la capa de hielo es extremadamente importante para las temperaturas en el Polo Norte. Dirk Notz, del Instituto Max Planck de meteorología en Hamburgo busca explicar el papel del hielo marino, su compleja estructura interna y por lo tanto también las condiciones necesarias para su formación y estabilidad. Con este fin, él y su equipo miden, entre otras cosas, el grosor del hielo en los témpanos y su composición de bolsas de hielo de agua dulce, salmuera y gas. Todos los datos se incluyen en simulaciones numéricas complejas. El descubrimiento más importante hasta la fecha: Contrariamente a lo que se temía originalmente, no parece haber ningún punto de inflexión en el sistema climático, después de lo cual sería imposible evitar la pérdida completa de la capa de hielo del Ártico. Según los cálculos del modelo, el estado del hielo marino está estrechamente relacionado con las condiciones climáticas prevalecientes en todo momento. Esto también significa que si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando el ritmo actual, a finales de siglo el Ártico estará completamente libre de hielo a más tardar en Septiembre.

 

[menos]
Verano eterno
Incluso en días nublados el sol brilla en el invernadero del Instituto Max Planck de Ecología Química.  520 lámparas de alta presión con bombillas de vapor de sodio de asimilación aseguran que las plantas tengan suficiente luz y que la distribución espectral sea la adecuada para la fotosíntesis. Para simular una radiación uniforme las lámparas se mueven hacia adelante y hacia atrás automáticamente en las pistas. El aire acondicionado también está controlado por computadora: las temperaturas se mantienen en los niveles de verano -pero no demasiado altas- durante todo el año. La mitad del piso de cultivo de 474 m2 generalmente se siembra con tabaco de coyote (Nicotiana Attenuata) una especie de tabaco silvestre y la planta modelo más importante del instituto junto con las plantas de colza y guisantes y Álamos. El invernadero también cuenta con algunos habitantes más exóticos: plátanos resistentes a las plagas, árboles de noni y plantas de jarra carnívoras. Estos últimos son el principal foco de interés para el investigador Ayufu Yilamujiang, quien estudia la composición exacta del líquido digestivo con el que la planta digiere los insectos atrapados. Las plantas carnívoras crecen en suelos bajos en nutrientes y obtienen nutrición adicional de sus presas animales, principalmente insectos. Con este fin han desarrollado mecanismos especiales de captura y digestivos. En el caso de la planta de jarra, el néctar dulce atrae a los insectos al borde de la jarra que básicamente se formó a partir de hojas remodeladas, los animales se deslizan del borde de la jarra y caen en el líquido digestivo. Las plantas de jarra también encuentran presas ocasionales en el invernadero, ya que los parásitos u organismos beneficiosos utilizados para combatirlos (avispas ictneumon por ejemplo) ocasionalmente son víctimas de ellos. Para los experimentos llevados a cabo en condiciones controladas, los científicos alimentan las plantas de jarra con moscas de la fruta.  Aumentar imagen

Verano eterno

Incluso en días nublados el sol brilla en el invernadero del Instituto Max Planck de Ecología Química.  520 lámparas de alta presión con bombillas de vapor de sodio de asimilación aseguran que las plantas tengan suficiente luz y que la distribución espectral sea la adecuada para la fotosíntesis. Para simular una radiación uniforme las lámparas se mueven hacia adelante y hacia atrás automáticamente en las pistas. El aire acondicionado también está controlado por computadora: las temperaturas se mantienen en los niveles de verano -pero no demasiado altas- durante todo el año. La mitad del piso de cultivo de 474 m2 generalmente se siembra con tabaco de coyote (Nicotiana Attenuata) una especie de tabaco silvestre y la planta modelo más importante del instituto junto con las plantas de colza y guisantes y Álamos. El invernadero también cuenta con algunos habitantes más exóticos: plátanos resistentes a las plagas, árboles de noni y plantas de jarra carnívoras. Estos últimos son el principal foco de interés para el investigador Ayufu Yilamujiang, quien estudia la composición exacta del líquido digestivo con el que la planta digiere los insectos atrapados. Las plantas carnívoras crecen en suelos bajos en nutrientes y obtienen nutrición adicional de sus presas animales, principalmente insectos. Con este fin han desarrollado mecanismos especiales de captura y digestivos. En el caso de la planta de jarra, el néctar dulce atrae a los insectos al borde de la jarra que básicamente se formó a partir de hojas remodeladas, los animales se deslizan del borde de la jarra y caen en el líquido digestivo. Las plantas de jarra también encuentran presas ocasionales en el invernadero, ya que los parásitos u organismos beneficiosos utilizados para combatirlos (avispas ictneumon por ejemplo) ocasionalmente son víctimas de ellos. Para los experimentos llevados a cabo en condiciones controladas, los científicos alimentan las plantas de jarra con moscas de la fruta. 

[menos]
En medio de la Colonia.
La gaviota delfín Larus Scoresbii vive en las costas de América del Sur y en las Islas Malvinas. Los animales se reproducen en colonias que anidan cerca de leones marinos u otras aves marinas, como pingüinos y cormoranes. Las gaviotas delfines construyen sus nidos en áreas protegidas entre rocas o vegetación. El embrague contiene de 1 a 3 huevos, de los cuales después de casi cuatro semanas, los polluelos eclosionan. Las gaviotas delfines no se alimentan del mar, sino de las costas: consumen excrementos de leones marinos, vómitos de cormoranes, invertebrados marinos, mejillones e insectos. En su búsqueda de alimento, también peinan regularmente a través de algas lavadas. Los científicos que trabajan con Petra Wild en el Instituto Max Planck de Ornitología están estudiando en las estrategias alimentarias de estas aves. Están investigando si los animales individuales se especializan en ciertas fuentes de alimentos. Para seguir a las aves durante un periodo de tiempo más largo, se les etiqueta con un pequeño registrador de datos que utiliza GP S para capturar su posición para los próximos días y que almacena datos de aceleración para análisis de comportamiento. Los isótopos estables se utilizan para diferenciar las fuentes de alimentos. En esta imagen: para capturar a las aves los investigadores colocaron una trampa de cesta de alambre en el nido. La gaviota observa y en cuanto al investigador se va, intentará volver a ocupar su nido. El lector de los datos cuelga del cuello del investigador y los datos se leen a través de un enlace de radio.  Aumentar imagen

En medio de la Colonia.

La gaviota delfín Larus Scoresbii vive en las costas de América del Sur y en las Islas Malvinas. Los animales se reproducen en colonias que anidan cerca de leones marinos u otras aves marinas, como pingüinos y cormoranes. Las gaviotas delfines construyen sus nidos en áreas protegidas entre rocas o vegetación. El embrague contiene de 1 a 3 huevos, de los cuales después de casi cuatro semanas, los polluelos eclosionan. Las gaviotas delfines no se alimentan del mar, sino de las costas: consumen excrementos de leones marinos, vómitos de cormoranes, invertebrados marinos, mejillones e insectos. En su búsqueda de alimento, también peinan regularmente a través de algas lavadas. Los científicos que trabajan con Petra Wild en el Instituto Max Planck de Ornitología están estudiando en las estrategias alimentarias de estas aves. Están investigando si los animales individuales se especializan en ciertas fuentes de alimentos. Para seguir a las aves durante un periodo de tiempo más largo, se les etiqueta con un pequeño registrador de datos que utiliza GP S para capturar su posición para los próximos días y que almacena datos de aceleración para análisis de comportamiento. Los isótopos estables se utilizan para diferenciar las fuentes de alimentos. En esta imagen: para capturar a las aves los investigadores colocaron una trampa de cesta de alambre en el nido. La gaviota observa y en cuanto al investigador se va, intentará volver a ocupar su nido. El lector de los datos cuelga del cuello del investigador y los datos se leen a través de un enlace de radio. 

[menos]
En pleno apogeo. Con 7 articulaciones giratorias controlables de forma independiente, un eje lineal de 12 M y una cabina que puede girar 360º mientras se maniobra en 6 direcciones diferentes. El Cyber Motion Simulator, en Tuebingen, ofrece una gama casi infinita de posibilidades para la simulación de movimiento. Este instrumento, único en todo el mundo, es utilizado por el equipo de investigación dirigido por Heinrich Bulthoff en el Instituto Max Planck de Cibernética Biológica para investigar las complejas interacciones entre la visión y el equilibrio en el cerebro humano. Construido sobre la base de un brazo robótico industrial, el CMS puede volver a los sujetos de prueba en casi todas las posiciones imaginables. La persona en la cabina puede ser guiada pasivamente a lo largo de pistas predefinidas o controlar el movimiento por sí misma usando un volante o joystick. Incluso se pueden simular vuelos reales en helicóptero. La gran pantalla de alta resolución en la pared interior de la cabina proporciona el escenario de realidad virtual adecuado. O todo lo contrario! Los científicos están particularmente interesados en la posibilidad de estimular individualmente cada uno de los órganos sensoriales responsables de la orientación espacial. De esta manera pueden, por ejemplo, investigar qué causa el mareo, que no rara vez ocurre cuando las personas se mueven en espacios virtuales, por ejemplo cuando juegan juegos de computadora, que requieren gafas de realidad virtual. Esto también es muy importante para el desarrollo de vehículos autónomos. Para cuando los pasajeros hayan desarrollado suficiente confianza en el automóvil autónomo para ocuparse de actividades completamente diferentes durante el viaje, su autoconciencia física, no en coincidirá con la información entregada por los ojos a la corteza cerebral en el cerebro. Y bastantes personas reaccionan a esto con náuseas.  Aumentar imagen

En pleno apogeo.
Con 7 articulaciones giratorias controlables de forma independiente, un eje lineal de 12 M y una cabina que puede girar 360º mientras se maniobra en 6 direcciones diferentes. El Cyber Motion Simulator, en Tuebingen, ofrece una gama casi infinita de posibilidades para la simulación de movimiento. Este instrumento, único en todo el mundo, es utilizado por el equipo de investigación dirigido por Heinrich Bulthoff en el Instituto Max Planck de Cibernética Biológica para investigar las complejas interacciones entre la visión y el equilibrio en el cerebro humano. Construido sobre la base de un brazo robótico industrial, el CMS puede volver a los sujetos de prueba en casi todas las posiciones imaginables. La persona en la cabina puede ser guiada pasivamente a lo largo de pistas predefinidas o controlar el movimiento por sí misma usando un volante o joystick. Incluso se pueden simular vuelos reales en helicóptero. La gran pantalla de alta resolución en la pared interior de la cabina proporciona el escenario de realidad virtual adecuado.
O todo lo contrario! Los científicos están particularmente interesados en la posibilidad de estimular individualmente cada uno de los órganos sensoriales responsables de la orientación espacial. De esta manera pueden, por ejemplo, investigar qué causa el mareo, que no rara vez ocurre cuando las personas se mueven en espacios virtuales, por ejemplo cuando juegan juegos de computadora, que requieren gafas de realidad virtual. Esto también es muy importante para el desarrollo de vehículos autónomos. Para cuando los pasajeros hayan desarrollado suficiente confianza en el automóvil autónomo para ocuparse de actividades completamente diferentes durante el viaje, su autoconciencia física, no en coincidirá con la información entregada por los ojos a la corteza cerebral en el cerebro. Y bastantes personas reaccionan a esto con náuseas. 

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Siguiendo los pasos de Darwin. Galápagos - el nombre tiene un anillo mágico y no solo para los biólogos. Una flora y fauna únicas se desarrollaron en este grupo de islas ubicadas a unos 1000 km de la costa de Ecuador. Cuando Charles Darwin llegó al archipiélago en 1835, fue, además de los pinzones, sobre todo la subespecie de tortugas gigantes- cada una adaptada específicamente a las condiciones ecológicas de su isla individual- la que inspiró sus pensamientos sobre el origen de las especies. Pero incluso entonces muchas subespecies ya estaban extintas. Su capacidad de pasar por periodos muy largos, sin comida ni agua hizo que las tortugas fueran provisiones ideales para los marinos. Hoy en día todavía hay 10 subespecies que viven en 6 de las islas. Están en peligro de extinción, principalmente por especies no nativas como ratas y cabras, y la invasión humana de su hábitat. Los animales corpulentos que pueden pesar hasta 300 kg, se alimentan de arbustos, hojas y hierbas, dependiendo del tipo de vegetación disponible en su isla de origen. Algunas tortugas emprenden largos viajes entre las tierras bajas y las zonas más altas en las laderas volcánicas que son exuberantes, con vegetación, incluso en la estación seca. Otros pasan todo el año en las tierras bajas, que a veces pueden ser muy secas. Para obtener más información sobre estas migraciones, los científicos que trabajan con Stephen Blake, del Instituto Max Planck de Ornitología adjunta en registradores GPS y Acelerómetros 3d ultra modernos a las caparazones de algunas de las tortugas. Esto les permite rastrear con precisión a los animales durante largos periodos y comparar sus observaciones con los datos climáticos y de vegetación. Sus hallazgos fueron sorprendentes. Son principalmente machos adultos los que caminan hasta 10 km en busca de alimento fresco y suculento. Pero los investigadores todavía están desconcertados en cuanto a por qué las tortugas gigantes que pueden pasar meses sin comer, emprenden estos extenuantes viajes. Instituto Max Planck de Comportamiento Animal. Aumentar imagen
Siguiendo los pasos de Darwin.
Galápagos - el nombre tiene un anillo mágico y no solo para los biólogos. Una flora y fauna únicas se desarrollaron en este grupo de islas ubicadas a unos 1000 km de la costa de Ecuador. Cuando Charles Darwin llegó al archipiélago en 1835, fue, además de los pinzones, sobre todo la subespecie de tortugas gigantes- cada una adaptada específicamente a las condiciones ecológicas de su isla individual- la que inspiró sus pensamientos sobre el origen de las especies. Pero incluso entonces muchas subespecies ya estaban extintas. Su capacidad de pasar por periodos muy largos, sin comida ni agua hizo que las tortugas fueran provisiones ideales para los marinos. Hoy en día todavía hay 10 subespecies que viven en 6 de las islas. Están en peligro de extinción, principalmente por especies no nativas como ratas y cabras, y la invasión humana de su hábitat. Los animales corpulentos que pueden pesar hasta 300 kg, se alimentan de arbustos, hojas y hierbas, dependiendo del tipo de vegetación disponible en su isla de origen. Algunas tortugas emprenden largos viajes entre las tierras bajas y las zonas más altas en las laderas volcánicas que son exuberantes, con vegetación, incluso en la estación seca. Otros pasan todo el año en las tierras bajas, que a veces pueden ser muy secas. Para obtener más información sobre estas migraciones, los científicos que trabajan con Stephen Blake, del Instituto Max Planck de Ornitología adjunta en registradores GPS y Acelerómetros 3d ultra modernos a las caparazones de algunas de las tortugas. Esto les permite rastrear con precisión a los animales durante largos periodos y comparar sus observaciones con los datos climáticos y de vegetación. Sus hallazgos fueron sorprendentes. Son principalmente machos adultos los que caminan hasta 10 km en busca de alimento fresco y suculento. Pero los investigadores todavía están desconcertados en cuanto a por qué las tortugas gigantes que pueden pasar meses sin comer, emprenden estos extenuantes viajes. Instituto Max Planck de Comportamiento Animal. [menos]
Alta tecnología en vastas extensiones.
Su punta parece llegar hasta las estrellas. Puede que no sea tan alto, pero el Observatorio Amazónico de la Torre Alta, conocido como ATTO es, sin embargo, un proyecto de superlativos: 15.000 componentes individuales, 24.000 tornillos y pernos, un peso total de 142 toneladas en un área de suelo de apenas 3m2, todo pretensado utilizando un total de 26 km de cable de acero. Y con  323 metros, es más alto que la Torre Eiffel. La estructura, ubicada a 150 km al noreste de Manau, en medio de una selva amazónica prácticamente impenetrable, fue erigida en un solo un año. Sin embargo, no es solo su altura lo que hace que ato sea tan especial. Un factor crucial es el ecosistema que rodea a la torre. Al igual que su contraparte ZOTTO, la torre de medición de 304 m de altura en la taiga Siberiana, ATTO está muy lejos de la influencia de la civilización. Por lo tanto, los científicos pueden esperar que les proporcione datos no adulterados sobre los eventos climáticos en la atmósfera sobre la mayor extensión ininterrumpida de la tierra.
Aunque todos los equipos de medición aún no se han instalado en la torre, pronto proporcionarán un flujo constante de datos sobre los gases de efecto invernadero, las partículas aerosoles, las propiedades de las nubes, los procesos de capa límite y el transporte de masas de aire. Los investigadores están particularmente interesados en la interacción entre la selva tropical y las masas de aire que fluyen por encima de ella. Después de todo, la región amazónica es de importancia mundial para el clima. Actualmente se sabe muy poco sobre el papel que desempeña la selva tropical en la formación de partículas y, por lo tanto, en la formación de nubes. El Instituto Max Planck de Química en Maguncia y el Instituto Max Planck de Bioquímica en Jena, son socios en el proyecto conjunto alemán- brasileño. A todos. Los datos de medición registrados por ATTO son utilizados por los modelos actuales para pronosticar el desarrollo climático. Y pronto también ayudarán a desarrollar regulaciones de política ambiental y objetivos climáticos globales. Aumentar imagen

Alta tecnología en vastas extensiones.

Su punta parece llegar hasta las estrellas. Puede que no sea tan alto, pero el Observatorio Amazónico de la Torre Alta, conocido como ATTO es, sin embargo, un proyecto de superlativos: 15.000 componentes individuales, 24.000 tornillos y pernos, un peso total de 142 toneladas en un área de suelo de apenas 3m2, todo pretensado utilizando un total de 26 km de cable de acero. Y con  323 metros, es más alto que la Torre Eiffel. La estructura, ubicada a 150 km al noreste de Manau, en medio de una selva amazónica prácticamente impenetrable, fue erigida en un solo un año. Sin embargo, no es solo su altura lo que hace que ato sea tan especial. Un factor crucial es el ecosistema que rodea a la torre. Al igual que su contraparte ZOTTO, la torre de medición de 304 m de altura en la taiga Siberiana, ATTO está muy lejos de la influencia de la civilización. Por lo tanto, los científicos pueden esperar que les proporcione datos no adulterados sobre los eventos climáticos en la atmósfera sobre la mayor extensión ininterrumpida de la tierra.

Aunque todos los equipos de medición aún no se han instalado en la torre, pronto proporcionarán un flujo constante de datos sobre los gases de efecto invernadero, las partículas aerosoles, las propiedades de las nubes, los procesos de capa límite y el transporte de masas de aire. Los investigadores están particularmente interesados en la interacción entre la selva tropical y las masas de aire que fluyen por encima de ella. Después de todo, la región amazónica es de importancia mundial para el clima. Actualmente se sabe muy poco sobre el papel que desempeña la selva tropical en la formación de partículas y, por lo tanto, en la formación de nubes. El Instituto Max Planck de Química en Maguncia y el Instituto Max Planck de Bioquímica en Jena, son socios en el proyecto conjunto alemán- brasileño. A todos. Los datos de medición registrados por ATTO son utilizados por los modelos actuales para pronosticar el desarrollo climático. Y pronto también ayudarán a desarrollar regulaciones de política ambiental y objetivos climáticos globales.

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La escala más precisa del mundoQuarks, leptones, fotonoes, gluones – el zoológico de partículas de la física es bastante confuso. Pero eso no es todo: algunos de estos bloques de construcción – los más pequeños de la materia – ocurren en diferentes variantes. Una de las partículas más comunes en el universo, el neutrino, existe en tres formas que se transforman constantemente entre si – los expertos dicen que oscilan. Esto tiene consecuencias de largo alcance. Durante mucho tiempo, se había asumido que los neutrinos no tienen masa, es decir, que no pesan nada en absoluto.  Pero sin la masa, la oscilación entre las tres formas de neutrinos sería imposible. Para medir la diminuta masa de un neutrino, los científicos desarrollaron la escala más precisa del mundo. Este se encuentra en el Instituto de Tecnología de Karlstuhe (KIT), se llama KATRIN y consiste en una fuente de tritio ultra fuerte y un espectrómetro de alta precisión. El decaimiento radiactivo del hidrógeno pesado produce un electrón y un neutrino. Comparten la energía que se libera, y el neutrino lleva consigo al menos tanta energía como corresponde a su masa. Los datos del espectrómetro permiten así sacar conclusiones sobre el “peso” del neutrino. El equipo de Susanne Mertens del Instituto Max Planck de Física está trabajando en este experimento internacional. En 2019, los investigadores pudieron determinar la masa de un neutrino por primera vez. ¿El resultado?: Es más pequeño que un electrón voltio, la información más precisa del mundo hasta la fecha.
Instituto Max Planck de Física
 
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La escala más precisa del mundo
Quarks, leptones, fotonoes, gluones – el zoológico de partículas de la física es bastante confuso. Pero eso no es todo: algunos de estos bloques de construcción – los más pequeños de la materia – ocurren en diferentes variantes. Una de las partículas más comunes en el universo, el neutrino, existe en tres formas que se transforman constantemente entre si – los expertos dicen que oscilan. Esto tiene consecuencias de largo alcance. Durante mucho tiempo, se había asumido que los neutrinos no tienen masa, es decir, que no pesan nada en absoluto.  Pero sin la masa, la oscilación entre las tres formas de neutrinos sería imposible. Para medir la diminuta masa de un neutrino, los científicos desarrollaron la escala más precisa del mundo. Este se encuentra en el Instituto de Tecnología de Karlstuhe (KIT), se llama KATRIN y consiste en una fuente de tritio ultra fuerte y un espectrómetro de alta precisión. El decaimiento radiactivo del hidrógeno pesado produce un electrón y un neutrino. Comparten la energía que se libera, y el neutrino lleva consigo al menos tanta energía como corresponde a su masa. Los datos del espectrómetro permiten así sacar conclusiones sobre el “peso” del neutrino. El equipo de Susanne Mertens del Instituto Max Planck de Física está trabajando en este experimento internacional. En 2019, los investigadores pudieron determinar la masa de un neutrino por primera vez. ¿El resultado?: Es más pequeño que un electrón voltio, la información más precisa del mundo hasta la fecha.
Instituto Max Planck de Física
 
 
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Cosmos fríoA 5100 metros sobre el nivel del mar, el aire es delgado y seco como un hueso, propiedades que los astrónomos aprecian muchísimo. Aquí arriba, las observaciones están mucho menos obstaculizadas por el denso océano aéreo de la atmósfera de la Tierra con su contenido sustancial de agua. De cierto modo, este páramo, por lo tanto, acerca mucho más a los investigadores a las estrellas. Es por eso que han construido una antena en la meseta de Chajnantor de los Andes Chilenos a la que llamaron Atacama Pathfinder Experiment, o APEX para abreviar. La antena parabólica de 12 metros detecta la radiación milimétrica y submilimétrica en el límite entre la luz infrarroja y las ondas de radio. Astrónomos y técnicos actualizan constantemente el telescopio: en el corazón de la máquina de alta tecnología habrá una cámara con alrededor de 25.000 píxeles que pretende facilitar los estudios de los cielos con una resolución sin igual. 25,000 pixeles puede parecer bastante poco, en comparación con una cámara de un teléfono, por ejemplo. Sin embrago, estos detectores tienen que funcionar a una temperatura de menos de 272.85 grados, que está justo por encima del cero absoluto.  El campo de visión de la cámara es la mitad del tamaño aparente de la luna llena.
Hablando de la luna: el rango de despliegue de APEX se extiende mucho más allá de nuestro sistema solar. El telescopio explora principalmente regiones más frías, especialmente nubes moleculares en el espacio interestelar. En estos viveros cósmicos, nuevas estrellas nacen del gas y el polvo; estos embriones estelares son en su mayoría invisibles en la luz óptica, pero APEX ofrece una excelente manera de estudiar las propiedades físicas y químicas de las nubes. Las galaxias más lejanas y por lo tanto más jóvenes también están en el foco, ya que su luz se ha “estirado” debido a la expansión del universo y se ha desplazado al rango submilimétrico o milimétrico del espectro. Los socios de APEX son el Instituto Max Planck de Radioastronomía, el Observatorio Espacial Sueco de Onsala (OSO) y el Observatorio Europeo Austral (ESO), que opera el telescopio en nombre del consorcio. Recientemente se acordó una cooperación continua hasta finales de 2022.
 
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Cosmos frío

A 5100 metros sobre el nivel del mar, el aire es delgado y seco como un hueso, propiedades que los astrónomos aprecian muchísimo. Aquí arriba, las observaciones están mucho menos obstaculizadas por el denso océano aéreo de la atmósfera de la Tierra con su contenido sustancial de agua. De cierto modo, este páramo, por lo tanto, acerca mucho más a los investigadores a las estrellas. Es por eso que han construido una antena en la meseta de Chajnantor de los Andes Chilenos a la que llamaron Atacama Pathfinder Experiment, o APEX para abreviar. La antena parabólica de 12 metros detecta la radiación milimétrica y submilimétrica en el límite entre la luz infrarroja y las ondas de radio. Astrónomos y técnicos actualizan constantemente el telescopio: en el corazón de la máquina de alta tecnología habrá una cámara con alrededor de 25.000 píxeles que pretende facilitar los estudios de los cielos con una resolución sin igual. 25,000 pixeles puede parecer bastante poco, en comparación con una cámara de un teléfono, por ejemplo. Sin embrago, estos detectores tienen que funcionar a una temperatura de menos de 272.85 grados, que está justo por encima del cero absoluto.  El campo de visión de la cámara es la mitad del tamaño aparente de la luna llena.

Hablando de la luna: el rango de despliegue de APEX se extiende mucho más allá de nuestro sistema solar. El telescopio explora principalmente regiones más frías, especialmente nubes moleculares en el espacio interestelar. En estos viveros cósmicos, nuevas estrellas nacen del gas y el polvo; estos embriones estelares son en su mayoría invisibles en la luz óptica, pero APEX ofrece una excelente manera de estudiar las propiedades físicas y químicas de las nubes. Las galaxias más lejanas y por lo tanto más jóvenes también están en el foco, ya que su luz se ha “estirado” debido a la expansión del universo y se ha desplazado al rango submilimétrico o milimétrico del espectro. Los socios de APEX son el Instituto Max Planck de Radioastronomía, el Observatorio Espacial Sueco de Onsala (OSO) y el Observatorio Europeo Austral (ESO), que opera el telescopio en nombre del consorcio. Recientemente se acordó una cooperación continua hasta finales de 2022.

 

 

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