Miriam Rengel, una astrofísica venezolana que deja su huella en misiones espaciales de la ESA

19 de octubre de 2021

Como astrofísica e investigadora, Rengel puede contar una gran trayectoria en diversas misiones espaciales de renombre mundial: desde Rosetta –para investigar el cometa 67P/ Churyumov-Gerasimenko-; la misión JUICE, que enviará en el 2023 una sonda a estudiar Júpiter y sus lunas heladas; hasta el Observatorio Espacial Herschel, el gran telescopio que ofrece “una visión sin precedentes” del universo en las longitudes de onda de infrarrojo lejano y submilimétricas.

También algunas misiones de la Agencia Espacial Europea (ESA) a las que pudo llegar con disciplina y constancia, al igual que al Instituto Max Planck de Investigaciones del Sistema Solar en Alemania (donde trabaja actualmente) y la Unión Astronómica Internacional (IAU).

Primero estudió Física en la Universidad Simón Bolívar (USB) para luego continuar una maestría en Física Fundamental, mención Astrofísica, en la Universidad de los Andes (ULA), donde tuvo la oportunidad de hacer su tesis en el Centro de Investigaciones de Astronomía Francisco José Duarte (Cida), ese mismo donde, en su niñez, siempre se imaginaba trabajando.

En el año 2000, después de culminar sus estudios en Mérida, se mudó a Alemania. Esta vez, para cursar su doctorado en la Universidad de Jena.

“Ahí me convertí en doctora en Astrofísica. Tuve la oportunidad de hacer mi tesis doctoral en el Observatorio de Turingia. Pasé por el Observatorio Europeo Austral (ESO), de los telescopios que están en Chile, y finalmente llegué a donde estoy actualmente: el Instituto Max Planck de Investigaciones del Sistema Solar" , donde lleva 16 años trabajando.

Su campo principal de investigación son las atmósferas planetarias y la astronomía en el infrarrojo, además de tener experiencia observando con numerosos telescopios desde la Tierra.

Inicialmente, participó en la misión Rosetta, de 2004. Una sonda espacial lanzada por la Agencia Espacial Europea (ESA), cuya misión era orbitar y estudiar el cometa 67P/ Churyumov-Gerasimenko, de período corto o llamado de la familia de Júpiter, con el objetivo, además, de tratar de comprender el origen de los cometas.

Rengel en el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), en en el Desierto de Atacama, Chile  Aumentar imagen
Rengel en el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), en en el Desierto de Atacama, Chile 

Después de Rosetta, participó en el Observatorio Espacial Herschel de la ESA, lanzado en marzo de 2009. Se trata del único observatorio espacial -hasta ahora- que abarca longitudes de onda, desde el infrarrojo lejano hasta submiliméticas, que son invisibles para el ojo humano. Herschel, nombrado en honor al descubridor de Urano, William Herschel, permite a los astrónomos explorar las regiones frías y con polvo que habían permanecido ocultas.

Actualmente, también trabaja en JUICE, una misión planetaria de la ESA, cuyo lanzamiento está previsto para 2023 con la finalidad de explorar Júpiter y sus lunas heladas: Europa, Ganímedes y Calixto.

“Digo que cada misión es única porque tiene preguntas de ciencias fundamentales y nosotros los científicos nos interesamos mucho en tratar de resolver los misterios del universo. Pero si me preguntan cuál de estas misiones es donde, en particular, me he sentido más atraída, puedo responder que Herschel”, explica Rengel. “La razón ha sido porque ha marcado parte de mi carrera científica porque he estado en diferentes fases [de la misión], desde la fase de calibración, el lanzamiento, la parte de operaciones, ciencia con los datos, las post-operaciones, el legado… Todas las misiones en las que he estado han sido muy interesantes, pero con Herschel he vivido muchas fases de una misión. Por supuesto, estamos muy ansiosos de lo que nos espera con JUICE”.

Entrevista en el periódico Efecto Cocuyo